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Dic

Diario del Viaje a Senegal

 

DÍA 29 DE NOVIEMBRE:

El viaje comienza. Nos encontramos todas a las 10:30 en el aeropuerto de Sevilla, acompañadas de nuestras familias. El ambiente que allí se respiraba constituía una mezcla de nerviosismo, ante la incertidumbre de lo desconocido, e ilusión, por lo que allí nos  deparaba.

Una vez que nos despedimos todas de la familia y pasamos el control, tomamos un café mientras esperábamos el vuelo y, entre risas de cierto vértigo, compartimos nuestras inquietudes y esperanzas de nuestro viaje.

Llegamos a Lisboa a las 11:50 y puesto que nos esperaban unas largas horas de espera hasta el próximo vuelo destino Dakar, Marina y yo decidimos coger el metro e ir a la ciudad para hacer un poco de turismo, mientras que Anabel e Inés se quedaron en el aeropuerto trabajando en sus proyectos.

La visita a Lisboa fue de 4 horas aproximadamente, en la cual Marina y yo aprovechamos para ver la Plaza del Comercio, uno de los lugares más famosos de la ciudad. A pesar de la brevedad  y de no tener mucho tiempo para pasear por la capital de Portugal, sin duda fue una buena oportunidad para conocernos mejor la una a la otra y compartir nuestros intereses con respecto al viaje.

Cuando regresamos al aeropuerto Papa Simel ya había llegado y, como aún faltaban algunas horas para el vuelo, echamos unas risas jugando todos juntos a las cartas.

Por fin llegamos a Dakar a las 2:00 después de un vuelo de cuatro horas. Allí nos esperaban ¿?, quienes nos acompañaron al apartamento. En el taxi de camino a la casa, pudimos ver un poco de la ciudad. Aunque era de noche, tuve la oportunidad de tener una primera impresión de Dakar. Mi percepción fue extraña ya que, a pesar de que previamente me había mentalizado que así sería, todo lo que alcanzaba mi mirada me reafirmaba que todo lo que allí vería sería muy distinto de lo que conocía; por lo que aquella situación generó en mí cierto vértigo, pero a la vez infinidad de ganas por descubrir lo desconocido.

 

DÍA 30 DE NOVIEMBRE:

A la mañana siguiente, a pesar del cansancio, me desperté con mucha ilusión y con ganas de comenzar el día. Después de desayunar juntos nos fuimos a dar un paseo por los alrededores del apartamento, puesto que no queríamos alejarnos mucho de la zona para no perdernos. Como consecuencia de que era un día festivo, la zona estaba un poco vacía y apenas había gente por la calle.

A pesar de ello, pudimos encontrar varios hombres sentados afuera en las calles mientras charlaban, alguna mujer asomada en el balcón mientras limpiaba la casa y algunos niños, aunque estos últimos fueron menos.

La sensación era algo extraña, puesto que todo el mundo que pasaba te miraba y me sentía observada todo el rato, por lo que a veces resultaba incómodo.

Como consecuencia del calor, entramos en una cafetería a tomar algo y así poder descansar. Después de eso, nos fuimos a casa a comer y por la tarde estuvimos todas avanzando en nuestros respectivos proyectos y a descansar, puesto que estábamos reventadas.

Escrito por Alicia Calvo Hidalgo.

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